¿Existe una metodología de transformación digital?

 

Según publica la revista Forbes, el 84% de los procesos de transformación digital fracasan. El motivo: intentar acoplar nuevas aplicaciones digitales en viejas estructuras y procesos desfasados. La digitalización hace posibles auténticas transformaciones, no meras extensiones de viejos hábitos.

Según Peter Drucker, no hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo obsoleto

 

Además, los intentos de transformación parten habitualmente de perspectivas puras de management, sin una correcta interpretación de las posibilidades tecnológicas (y los buenos managers, precisamente, son considerados buenos por haber operado con eficiencia bajo paradigmas pasados). Los directivos y consultores se enfocan en optimizar digitalmente procesos preexistentes, en lugar de apalancar nuevas ventajas competitivas basadas en las posibilidades que ofrece la tecnología digital. Pero dichas posibilidades deben conocerse. Todo proceso de innovación se inicia con una fase de investigación: un análisis detallado de las posibilidades (no sólo de los procesos actuales -esos los conocemos bien-) sino también de las trayectorias de la tecnología y de su convergencia con las necesidades (en muchas ocasiones no explicitadas) del cliente.

Es preciso crear un nuevo modelo mental de compañía, inmersa en una red de valor digital, olvidando los viejos axiomas y condicionantes del antiguo modelo de negocio. Connociam ha desarrollado una metodología de transformación digital especifica para abordar estos procesos, estructurada en tres fases:

  1. Interpretación/ Análisis de la tecnología. Es imprescindible analizar detalladamente las posibilidades de la tecnología. No sólo lo que puede hacer hoy, sino lo que podrá hacer mañana. Por ejemplo, si hablamos de inteligencia artificial, ésta puede aplicarse a toma de decisiones estratégicas, inteligencia de mercado, gestión del conocimiento, personalización y engagement, interacción autónoma con el cliente, o seguridad y control, entre otras muchas cosas… A partir de ahí, diseñemos un potencial mapa de nuevo valor digital para nuestro cliente o usuario, generalmente con nuevas fuentes de valor y procesos inimaginables previamente para el mismo. Como decía Steve Jobs, no es función del cliente inventarse el futuro.
  2. Deconstrucción/ Análisis del usuario: Despojemos al usuario de todo anclaje físico. Eliminemos restricciones y axiomas. Planteémonos mentalmente qué ocurriría si elimináramos completamente los contextos de negocio actuales, dejando desnudo al usuario, y situándolo en el centro. Desafiemos al conventional wisdom. Para transportarnos, quizá no es preciso un conductor (ni un coche de propiedad). Para educarnos, no es necesaria un aula, ni un profesor, ni siquiera un espacio temporal estable. Para trabajar, no es necesaria una oficina. Para informarnos, no es necesario un papel. Para relacionarnos, no es precisa la presencialidad ni la proximidad física. Para aprovisionarnos, no es preciso un supermercado, ni un desplazamiento, ni destinar un tiempo. Para pagar no es necesaria una tarjeta de crédito. Para decidir, no es necesario analizar datos (quizá una máquina puede ayudarnos a ello). Cuestionemos toda la secuencia de acciones actual. Situemos al usuario en el centro, determinemos sus pain points y veamos qué puede borrarse digitalmente. Substituyamos todo concepto o activo físico (persona, tiempo, espacio, material o dispositivo) por funciones digitales, y veamos qué pasa.
  3. Reconstrucción/ Convergencia tecnología-usuario: generemos una nueva propuesta de valor, totalmente innovadora y diferencial, substituyendo las obsoletas restricciones físicas por funciones digitales, e incorporando nuevas funciones a partir del análisis de las trayectorias tecnológicas. Inventemos gain points Un proceso de venta puede adaptarse mediante inteligencia artificial a las emociones del cliente, en nuevas experiencias digitales de usuario. Un proceso de análisis de datos puede automatizarse y generar escenarios de forma autónoma. Un proceso de investigación (I+D) puede acelerarse mediante decisiones de máquina, extrayendo digitalmente patrones a partir de observaciones físicas. Un proceso educativo puede secuenciarse digitalmente, de forma personalizada, en tiempo y espacio, de acuerdo con las necesidades explícitas del usuario. Un proceso de identificación puede simplificarse mediante técnicas de reconocimiento facial.

 

Interpretar, deconstruir y reconstruir son las fases de un proceso de investigación y acción (investigación de tecnologías y usuarios y generación de nuevos escenarios) que configuran esta metodología de transformación digital. Es un proceso sistemático, exploratorio, de naturaleza científica (basado en evidencias), que debe realizarse con el rigor de todo proceso investigador, y que debe concluir con el trabajo de un partner tecnológico que implemente los procesos de valor digitales de forma progresiva, en un auténtico digital journey que haga de la transformación digital un camino pausado y progresivo que lleve a nuestra empresa al liderazgo digital de mercado.

 

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