En 2013, podíamos ver en las noticias que el Gobierno Español había puesto en marcha una serie de medidas para fomentar el emprendimiento a través de la nueva “Ley de Emprendedores” y otras iniciativas como la creación de servicios y espacios para apoyar a los emprendedores. Bien sea como medida anti-crisis o bien para recuperar un déficit estructural en la materia, todas estas medidas ponen de manifiesto la relevancia del tema en España.

A nivel privado, hemos visto como en los últimos años se habla cada vez más de emprendedores y aparecen diversas fórmulas para apoyar a las nuevas iniciativas. De hecho los viveros o incubadoras son ya un concepto consolidado en España (p.e. Barcelona Activa). Ahora también podemos ver con mayor frecuencia que se habla del concepto de aceleradora al estilo YCombinator o “aceleradora Costa Oeste”. Indudablemente emprender está de moda.

También podemos percibir como el emprendimiento llega cada vez con más fuerza al mundo corporativo. Si bien es verdad que algunas empresas tienen una tradición emprendedora, lo que ahora vemos es la aparición de iniciativas corporativas que buscan acercar los proyectos emprendedores a las grandes empresas de forma estructurada y más sistemática. Es lo que conocemos como Corporate Entrepreneurship.

 

Históricamente hay empresas que han favorecido que sus propios empleados tengan iniciativas y las puedan desarrollar. Empresas como 3M o Google tienen programas establecidos para ayudar a los empleados que deciden emprender desde dentro de la misma empresa. En algunas organizaciones, incluso se espera que los empleados tomen la iniciativa proactivamente. Son las empresas con un modelo tipo “market place of ideas”, empresas con una fuerte cultura emprendedora que esperan y favorecen que sus empleados aporten nuevas ideas. Estas empresas tienen culturas que buscan desarrollar el llamado Intrapreneurship. Otras empresas, también son famosas por haber sido diáspora de emprendedores relevantes, como fue el caso de Xerox en Palo Alto (California). En cualquier caso, todas ellas han sido y son cuna de emprendedores para el mundo corporativo. El paso siguiente, es buscar el acercamiento del mundo corporativo con los emprendedores de fuera de la empresa. Se trata de apoyar proyectos nacidos fuera de la empresa, lideradas por un emprendedor ajeno a la misma, pero con un interés estratégico para la empresa.

Estamos observando una clara tendencia a incorporar el emprendimiento como una disciplina de gestión dentro de la estrategia corporativa de la gran empresa, es lo que llamamos el Corporate Entrepreneurship. Habíamos visto empresas organizarse de alguna forma como inversores en proyectos novedosos. Es lo que se denomina el Corporate Venture Funds. Pero ahora se trata de ir más allá, de acompañar el proyecto, no solo de financiarlo. Lo que vemos con mayor frecuencia es la voluntad de las empresas de ser parte de iniciativas emprendedoras que son relevantes para su negocio. Voluntad de apoyar y potenciar emprendedores que deciden poner en marcha nuevas iniciativas cercanas al negocio de la gran empresa.

Hasta ahora se veía al mundo emprendedor como algo paralelo, anecdótico, pequeño. Quizás lejano al mundo corporativo. Pero las grandes compañías han identificado el emprendimiento como una fuerza clara de innovación disruptiva y por lo tanto, fuente de nuevos negocios o nuevas ventajas competitivas para su negocio y han decidido organizarlo. De hecho hay iniciativas conocidas como Wayra de Telefónica o la Fundación Repsol que tienen establecido programas con emprendedores.

Lo interesante de las iniciativas de Corporate Entrepreneurship es la simbiosis que crean entre el mundo corporativo y el mundo del emprendedor, algo que en España parecía muy lejano hace algunos años.

 

Estos programas buscan aportar al emprendedor un apoyo completo y no solamente financiero, para que pueda desarrollar su iniciativa con mayor probabilidad de éxito. Normalmente a los recursos materiales, se le suma mentores expertos en el área del proyecto y metodologías de gestión para el desarrollo de la start-up. El Corporate Entrepreneurship toma, en muchos casos, la forma de un programa de aceleración para Start-ups.

Lo cierto es que estamos viendo un claro acercamiento del mundo corporativo al emprendimiento mediante fórmulas de incubación o aceleración, donde la relación entre emprendedor y gran empresa se hace muy estrecha. Dicho esto, no deja de ser una iniciativa compleja. Emprendimiento y Mundo Corporativo son diferentes por naturaleza y operan de formas distintas. Y es bueno que lo sigan haciendo así. Los estilos de gestión pueden llegar a ser tan divergentes que su acercamiento no es siempre fácil. Es por ello, que se convierte en clave establecer, desde un inicio, mecanismos claros y adecuados de relación entre la empresa y el emprendedor. Uno de los puntos más delicados suele ser la fórmula de participación de la gran empresa en el capital del nuevo proyecto. Existen diversas aproximaciones, desde no participar en el capital, hasta iniciativas donde una parte relevante del capital es de la gran empresa. Algunos programas suelen forzar a que el proyecto “se enfrente a la cruda realidad de ser respaldado por (algún tipo de) inversor externo” como muestra de éxito potencial.

También es clave el proceso e identificación y selección de los proyectos, ya que es la base de un buen programa de Corporte Entrepreneurship. Y no deja de ser muy relevante la “gestión del fracaso”: los proyectos de emprendimiento suelen tener un alto ratio de fracaso que debe saberse gestionar internamente a nivel corporativo para evitar que todo el programa de emprendimiento fracase. El tema del emprendimiento corporativo es tan complejo, que en muchas organizaciones se crean equipos o unidades especializadas en gestionar este tema. En cualquier caso, podemos ver que Corporate Entrepreneurship parece una “idea fuerza” dentro del mundo corporativo y que empresas tan dispares como CocaCola o ABN Amro lo han incorporado a sus estrategias de crecimiento con éxito.

El emprendimiento parece complejo e intuitivo, más aún desde la perspectiva de una gran compañía y por ello deben buscarse fórmulas adecuadas para su gestión. Algunas metodologías como “lean startup” han aparecido recientemente y aportan una interesante visión del tema. Desde Connociam, y en colaboración con ESADECREAPOLIS, vemos y apoyamos diferentes programas de Emprendimiento de forma cotidiana y por ello sabemos que poner en marcha iniciativas emprendedoras a nivel corporativo requiere de una estrategia clara y un buen programa de acompañamiento.

Emprender seguirá siendo intuitivo, pero para las grandes empresas se parece cada vez más a una gestión de portafolio con un alto grado de implicación personal. Por ello, las empresas que quieren desarrollar su estrategia de Coporate Entrepreneuship deben estructurar un buen programa de acompañamiento que les permita reducir el riesgo e interactuar de forma efectiva con los emprendedores.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Esadecreapolis

 

[supsystic-social-sharing id=’1′]